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Libertad de expresión – 28 de marzo de 2017

Agresiones contra periodistas o medios

Las víctimas preferidas de la guerra del narco

Proyecto Diez

Kiko J. Sánchez

27 de marzo del 2017

México es una marea constante de buen periodismo. Algunos de los mejores textos, medios y proyectos nuevos surgen a ese lado del muro del que tanto hablamos hoy. Por eso, cualquiera que quiera saber cómo se hace eso de informar y de contar historias ha de asomarse de puntillas para mirar tras él. Pero el periodismo mexicano sobresale porque es valiente y arriesgado. Porque ha tenido que reinventarse para hacer frente al peligro. El periodista mexicano no se permite el lujo de recrearse en lo accesorio porque se juega la vida en cada letra. El periodista mexicano independiente es un objetivo más en la Guerra del narco.

Iraq, Afganistán y México. Los tres países en los que en 2016, según la Federación Internacional de Periodistas (FIP), murieron asesinados más reporteros. Llama la atención: hablamos de dos de los escenarios bélicos más cruentos del siglo XXI y de Siria, probablemente el territorio más conflictivo de la actualidad, donde murieron violentamente cinco periodistas menos (6) que en México (11). La situación en el país es de una violencia perturbadora. Organizaciones armadas, redes de tráfico -de armas, de personas, de drogas- y las diferentes instituciones del Estado se enfrentan y entrelazan. Y en el medio la población que arriesga –y pierde- la vida. Centenares de miles de asesinados, secuestrados, desplazados y decenas de miles de desaparecidos, desde que un 11 de diciembre de 2006 el gobierno de Felipe Calderón declarara –oficialmente- la guerra al narco. Un contador macabro que se aceleró con la llegada en 2012 de Enrique Peña Nieto a Los Pinos.

“Ejecutómetro”, así se refiere Marcela Turati –una de las cronistas mexicanas más destacadas- a este periodismo que presenta “las estadísticas de la muerte y su comportamiento demográfico”. Cifras que estallan y se acumulan, que nos sacuden un momento y nos indignan. Que se olvidan.

Esa fue, dice, la primera forma en la que las consecuencias de la narcoguerra llegaron a los medios: notas frías, solo cifras, sin rostro ni historia. Eran notas que, además, debido a la concentración mediática y las presiones, replicaban el discurso oficial. Con el tiempo, reporteros de medios locales e independientes comenzaron a mirar más allá. Investigaron, reconstruyeron, escucharon a las víctimas, dieron forma al contrarrelato. Y destaparon las mentiras, las inconsistencias, las alianzas, las conexiones, las consecuencias, las pérdidas, el desamparo; el problema en movimiento.

La seguridad de los periodistas, en paralelo, se fue volviendo más precaria. Aumentaron las amenazas, los secuestros y las muertes, y comenzaron a surgir grupos de reporteros e investigaciones y medios colaborativos. Maneras de protegerse y ser más eficaces ante el problema y su amenaza. Y los periodistas se convirtieron en un objetivo preferente: porque la muerte de un reportero comprometido no es solo su muerte, es también la garantía de que otras muertes serán silenciadas.

Marzo de 2017, tres periodistas muertos en menos de un mes

Dicen de Miroslava Breach Velducea que su profesión le apasionaba. También la montaña a la que escapaba en cuanto podía del ruido de la ciudad y la amenaza latente. En casi tres décadas como periodista había estado siempre del lado de las víctimas. Sus compañeros señalan que era una periodista incisiva e incómoda. Uno de ellos declaró a Univisión que su asesinato era, sin duda, fruto de su periodismo –algo que a estas horas nadie se atreve a cuestionar- y que dio la vida “por no quedarse callada, por no tener miedos”. Su último reportaje y sus últimas investigaciones son ejemplo de ello. La reportera, que había expuesto durante décadas los daños medioambientales, la violencia contra civiles y los ataques de los distintos cárteles en los territorios indígenas de las montañas de Chihuahua o su compra e imposición de candidatos del PRI y el PAN a alcaldías y gobernación, había destapado en los últimos meses dos hechos relevantes: la aparición de una fosa común y pruebas de nuevas expulsiones de indígenas en la sierra a manos del narco para nuevas plantaciones de amapola.

La mañana del 23 de marzo Miroslava, montó en una camioneta roja, junto a su hijo al que llevaba a la escuela. Eran menos de las 8 de la mañana cuando un hombre se acercó a la ventanilla del conductor y disparó en ocho ocasiones su arma calibre 38. De camino al hospital, Miroslava falleció en la ambulancia. Tenía 54 años y era una de las más reputadas periodistas del diario La Jornada, en el que trabajaba desde hacía 15 años, tras pasar por las redacciones de Norte y El Diario de Chihuahua. En los últimos meses había denunciado ante diferentes instituciones y organismos que ella y su familia estaban recibiendo amenazas de muerte.

Todos señalan hoy que se sabía que Miroslava estaba en peligro, también que el Estado no hizo nada por protegerla.

El día 19 de marzo Ricardo Monlui Cabrera estaba desayunando junto a su mujer y su hijo en un restaurante de Yanga, Veracruz. A sus 57 años arrastraba tres décadas de oficio periodístico y decenas de posibles enemigos. Monlui Cabrera acumulaba espacios desde los que contar la realidad. Oriundo de Córdoba (Veracruz), era presidente de la Asociación de Periodistas y Reporteros Gráficos de Córdoba y director del periódico El Político. También escribía columnas en el Diario de Xalapa y el Sol de Córdoba. Desde allí había denunciado las internas en el PRI -partido del presidente Enrique Peña Nieto y el exgobernador Duarte- y la falta de transparencia en las candidaturas a alcaldías.

Monlui ya sabía lo que arriesgaba al no ceder a las presiones. En diciembre de 2010, su hijo Ricardo fue abandonado en un camino tras sobrevivir a un secuestro y un tiroteo a manos de policías municipales. Sin embargo, continuó denunciando, desde la columna de la publicación Crisol, la connivencia política y la corrupción dentro del sector de la caña de azúcar. En una región agricultora como Veracruz, la caña era una fuente importante de dinero, y los asesinatos de líderes sindicales o la oscuridad en la adquisición y venta de ingenios eran moneda común. Monlui había sido jefe de prensa de la Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar y conocía bien el negocio, por ello los exgobernadores Fidel Herrera y Javier Duarte siempre sintieron el peso de su mirada acechando.

Esa mañana, mientras desayunaba, varios individuos se acercaron a su mesa, se dirigieron a Ricardo y sin mediar palabra dispararon a quemarropa.

En septiembre de 2015, Cecilio Pineda Birto fue atacado a balazos en su casa en el centro del municipio de Coyuca de Catalán, en Guerrero. Milagrosamente no solo salvó la vida, además salió ileso. Sin embargo, el pasado día 2 de marzo la amenaza se consumó. Que su vida corría peligro era algo sabido, él mismo lo había denunciado públicamente. En torno a las 20 horas el reportero esperaba en una hamaca para recoger su camioneta en un centro de autolavado  del municipio de Pungarabato, en la región de Tierra Caliente. Dos individuos, montados en una moto, pasaron a su lado y le dispararon con armas de gran calibre. La vida de Cecilio se apagó a causa de los múltiples impactos en la ambulancia que le trasladaba al hospital.

Pineda había colaborado en medios como la Voz del Sur, El Universal y La Jornada de Guerrero, y actualmente escribía en El Debate de los Calentanos. Desde la sección de policiales se encargaba de narrar las consecuencias de la lucha entre distintos grupos armados que disputaban el control de Tierras Calientes.

Horas antes de ser asesinado, Pineda, que tenía 31.641 seguidores, presentó a través de Facebook Live una serie de pruebas que, presuntamente, demostraban un pacto entre funcionarios y el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, y miembros de la célula ‘Los Tequileros’ del cártel de Michoacán.

Miroslava Breach Velducea, Ricardo Monlui Cabrera y Cecilio Pineda Bito son los tres últimos periodistas asesinados en México. Los tres perdieron la vida en tres de los lugares más violentos del país: Guerrero, Chihuahua y Veracruz. Los tres tenían varias cosas en común: eran periodistas experimentados, asumieron el riesgo por desvelar la verdad e investigaban los lazos que trenzan un conflicto en el que crimen organizado y política difuminan sus márgenes. Allí donde no se sabe quién planifica, quién ejecuta, quién ordena, quién secuestra y asesina; qué manos se reparten las ganancias de la guerra del narco.

Con ellos, desde que cambiamos de milenio, 123 reporteros han sido asesinados por ejercer su trabajo. Y esa cifra se hace más grave si se considera que en los últimos seis años fueron 30 los asesinatos y cerca de 800 las denuncias por agresión. Y ahí no se terminan los datos alarmantes de este “ejecutometro” mayestático: el 99,7% de los casos se cierran sin sentencia. Nadie investiga los crímenes, nadie detiene a los responsables, las autoridades se hacen a un lado, cuando no entorpecen las investigaciones para encubrir a los culpables. La impunidad se impone. Como dicen los periodistas que firman la carta abierta #YaBastaDeBalas, “el gobierno mexicano y los de los estados no han actuado para impedir que los comunicadores sigamos siendo asesinados. La vida de ningún mexicano vale más que la de otros. Pero a esta sociedad la están dejando sin ojos ni oídos, inerme ante la violencia”.

Un cuaderno y un matrimonio como resumen de una realidad.

“SÍ MEREZCO ABUNDANCIA, SÍ MEREZCO ABUNDANCIA, SÍ MEREZCO ABUNDANCIA…”. Así, con esa afirmación sin tilde, en mayúsculas y con letra casi adolescente, llenaba las páginas de un cuaderno Montblanc la mujer del gobernador del estado de Veracruz. La metáfora encuadernada apareció en una bodega junto a otros documentos y abundantes bienes –desde material escolar hasta sillas de ruedas- extraídos al estado. En ese cuaderno también había un mapa con decenas de propiedades, y numerosos nombres y detalles que revelaban una gran trama de corrupción y blanqueo. Para entonces Javier Duarte y su esposa Karime Macías ya residían en Paradero Desconocido. En noviembre de 2016, el gobernador interino Flavino Ríos había solicitado un helicóptero oficial y todas las atenciones para un gobernador y despedido a Duarte que, buscado ya por la justicia, desapareció. Aquel gobernador regordete y simpático, admirador de Franco “por compartir timbre de voz” y por “su fortaleza, entusiasmo y energía”, se había convertido en uno de los políticos más corruptos de uno de los países más corruptos de la tierra.

El caso de Javier Duarte todavía está siendo investigado. Hace unos meses se demostró que dosis de quimioterapia llegaron al mercado negro mientras adolescentes y niños enfermos de cáncer morían tras recibir un tratamiento a base de agua destilada. Es solo un ejemplo atroz. Aunque nadie se atreve a descartar su implicación en asesinatos y desapariciones ni sus relaciones con el cártel de los Z. El dinero sustraído a los veracruzanos se calcula en miles de millones de dólares.

Sin periodistas independientes y valientes, Duarte y Macías seguirían mereciendo abundancia. Pero denunciar la ambición desmedida, la falta de escrúpulos, la corrupción, la connivencia con el crimen organizado o la impunidad exigen coraje: el Veracruz de Duarte es también el estado donde más periodistas mueren en uno de los países que más periodistas asesina del planeta.

 

Piden al titular de PGR comparecer por asesinatos a periodistas

Unomásuno

Ana Lau González

27 de marzo de 2017

La senadora del Partido Acción Nacional (PAN), Sandra Luz García Guajardo, consideró necesario que la Procuraduría General de la República (PGR) explique por qué solo hay tres sentencias condenatorias por delitos cometidos en contra de periodistas desde 2010.

García Guajardo dijo que será el martes cuando presente un punto de acuerdo para citar a Raúl Cervantes para comparezca ante el Senado sobre la efectividad de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE).

La diputada perredista, Ivanova Pool Pech, indicó que de acuerdo a la FEADLE de las 798 denuncias por agresiones contra periodistas registradas de julio de 2010 al 31 de diciembre de 2016, -de las cuales 47 fueron por asesinato-, solo se tiene registro de tres sentencias condenatorias: una en 2012 y dos en 2016.

Por esto, pidió que las autoridades investiguen hasta dar con los responsables de los ataques contra medios de comunicación y periodistas, pues los delitos contra la libertad de expresión no deben quedar impunes.

 

Identifican a asesinos de la periodista Miroslava Breach

El Informador

27 de marzo de 2017

Algunos de los asesinos intelectuales y materiales de la periodista Miroslava Breach ya están identificados, de acuerdo con el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, quien también aseguró que la propia reportera “desestimó” y no denunció amenazas que había recibido por su trabajo.

En entrevista con Radio Fórmula, Corral insistió en que las primeras líneas de investigación sobre el crimen cometido la semana pasada sí apuntan a represalias contra Miroslava Breach por haber documentado “frontalmente, constantemente” la actividad del narcotráfico.

El gobernador subrayó que Breach “insistió” y fue “persistente” en la documentación de esa actividad criminal, pero descartó que él estuviera enterado de recientes amenazas contra la periodista.

Lo que sí dijo es que él, personalmente, pudo revisar los avances en las pesquisas, que ya permiten identificar a algunos primeros responsables, tanto intelectuales como materiales, de los cuales no dio detalles.

La reportera de Chihuahua fue asesinada el jueves pasado cuando abordaba su auto para llevar a uno de sus hijos a la escuela. Es al menos la tercera periodista del país víctima de homicidio en lo que va del año.

 

El día del crimen, tres hombres acechaban a Miroslava Breach

La Jornada

Gustavo Castillo García

27 de marzo de 2017

Chihuahua, Chih. Los detalles surgen a cuentagotas, pero son reveladores. Al menos tres hombres acechaban a la periodista Miroslava Breach Velducea desde las primeras horas de la mañana del jueves 23, día del asesinato.

Estaban preparados. Uno de ellos hizo las veces de halcón: vigilaba desde la esquina de avenida Río Aros y la calle José María Mata. Estaba atento a que ella saliera de su casa. A las 6:54 de la mañana alertó a los otros, quienes viajaban en un Malibú de color gris. Es el momento. Iban a ejecutarla y uno de ellos descendió del vehículo para ultimar a nuestra corresponsal.

Miroslava había recibido amenazas desde hace tiempo. Los mensajes llegaban a su celular y comentó el contenido con un alto funcionario del gobierno de Chihuahua. No presentó ninguna denuncia formal. Tampoco aceptó ‘‘bajarle’’ a su trabajo y siguió denunciando actos de corrupción de la anterior administración, así como vínculos entre políticos y narcotraficantes de la entidad.

A pesar de los mensajes, en semanas recientes investigaba la perforación ilegal de pozos de agua y la compra de equipos de alta tecnología para riego en nueve municipios, como parte de una operación de lavado de dinero del narco.

Imágenes que han sido incluidas en las investigaciones que realizan en paralelo la Procuraduría General de la República y la Fiscalía General de Justicia, permiten reconstruir las acciones de los homicidas de Miroslava Breach.

Alrededor de las tres de esa madrugada, elementos de la policía municipal de Chihuahua detuvieron en la colonia Lomas Vallarta, donde habitaba Miroslava, a cuatro delincuentes que viajaban en una camioneta. Les aseguraron dos armas de fuego y fueron puestos a disposición de la Fiscalía General del estado.

A las 6:35, una cámara de vigilancia grabó un automóvil Malibú de color gris desplazándose sobre la avenida Río Aros. Un hombre con lentes oscuros y camisa de color claro, de manga larga, conducía el vehículo con el vidrio abajo. Su mirada detecta que la cámara de vigilancia lo está grabando.

Diez minutos después (6:45), el mismo Malibú, pero ya con los vidrios polarizados arriba, pasaba frente a la vivienda de Miroslava Breach. Iba de norte a sur. En la casa 6909 de la calle José María Mata, adentro, sus habitantes se apresuraban.

Se les hacía tarde. Era casi la hora límite para que uno de los hijos de la periodista, de 14 años de edad, entrara a la escuela. Miroslava era una mujer de costumbres. Una de ellas era la puntualidad y ese día su hijo se había retrasado. Lo apuraba.

Mientras el joven tomaba sus cosas, ella se adelantó a sacar la camioneta del estacionamiento de su casa. Ese día todo estaba fuera de lo normal: Miros, como todos le decían, se dirigió sola a su vehículo. Su hijo se quedó dentro de casa. La costumbre era que ambos abordaban la camioneta Duster antes de activar el control automático y que la reja se abriera. Esta vez fue distinto; el muchacho se había retrasado. Ella arrancó la unidad, abrió la reja e inició la marcha en reversa; él no había subido. Eran las 6:54 de la mañana.

En ese instante un hombre, del que la corresponsal de La Jornada y colaboradora del diario Norte, de Ciudad Juárez no conocía su existencia, ya descendía del coche Malibú que 19 minutos antes pasó por su casa. El sicario bajó del automóvil frente al número 406 de Río Aros.

El sicario vestía una gorra azul, playera blanca, encima una sudadera de color verde y un pantalón negro. Llevaba las manos metidas en las bolsas de la prenda. En la derecha empuñaba la pistola calibre 9 milímetros; en el lado izquierdo, bajo el brazo, llevaba una cartulina enrollada.

Caminó 65 pasos de poniente a oriente sobre Río Aros. Llegó a la esquina de José María Mata. En la acera de enfrente, protegido por las ramas de un árbol, su cómplice le hizo señas y el sicario dio unos cuantos pasos.

Cuando vio que Miroslava continuaba con las maniobras para salir de su casa, él disminuyó la velocidad. Caminó en total 43 pasos. En esos momentos las grabaciones no registran a nadie más en la acera por la que avanzaba el asesino; no hay ningún coche o camioneta en movimiento sobre la calle José María Mata.

A pesar de las amenazas, Miroslava no cambió su manera de vivir; seguía escribiendo sobre la inseguridad en la entidad. En su carrera, entre otras cosas, puso al descubierto la vinculación que algunos candidatos de los comicios de 2016 tenían con el narcotráfico, entre ellos, la suegra de Carlos Arturo Quintana, El 80, integrante de La Línea, el brazo armado del cártel de Juárez.

Durante el gobierno de César Duarte la periodista reveló que el mandatario local, sus familiares y algunos de sus colaboradores realizaron desvíos de recursos públicos y el dinero fue depositado en el Banco Unión Progreso, propiedad del ahora ex mandatario.

El caso fue denunciado por la organización Unión Ciudadana ante la PGR y el ex secretario de Hacienda de esta entidad, Jaime Herrera Corral, solicitó protección de la justicia federal, pero el caso sigue abierto y también se investiga a César Duarte.

Ese jueves en periódicos vendían Norte, de Ciudad Juárez, en el que Misroslava Breach escribió en la columna Don Mirone: ‘‘En su viaje al centro del narcoinfierno en Cuauhtémoc, el gobernador Javier Corral recibió un duro reproche de los empresarios del noroeste, enderezado a los tres órdenes de gobierno: ‘a la mayoría nos importa el estado y siempre apoyamos a la autoridad, pero no vemos que se aplique la justicia. Pareciera que los ciudadanos les valemos madre. No queremos camionetas de narcos paseándose impunemente por las calles’, señaló Óscar Corral, presidente del Ficosec.

‘‘Y de tú a tú, de Corral a Corral, el empresario le dijo al mandatario estatal que no debe desaprovechar la oportunidad histórica de arreglar de fondo el problema de inseguridad. ‘La gente cree en usted, pero no veo un solo signo que demuestre que la justicia tiene valor’, le advirtió.’’

Parecía un día más

El jueves 23 de marzo, la periodista se enfundó una blusa roja y un conjunto deportivo gris. Esperaba regresar a su casa luego de llevar a su hijo a la escuela. En la calle no había ningún vecino. Miroslava habitaba en una colonia de clase media que se parece a algunas zonas de Iztacalco o Iztapalapa, o los barrios periféricos de Culiacán o Tijuana.

La mayoría de las casas tienen enrejados los accesos. Algunas tienen cámaras de vigilancia, muy pocas. En las arterias aledañas ni siquiera hay videovigilancia gubernamental.

En la calle José María Mata el sicario quedó solo frente al vehículo de Miros. Le disparó en ocho ocasiones. Luego, tiró la cartulina que llevaba bajo el brazo y en la que supuestamente El 80 se atribuye el homicidio.

El asesino enfiló hacia Río Aros, donde lo esperaba el Malibú. En uno de los extremos del mensaje escribieron, con mano más firme que el texto central, las iniciales ‘‘WA’’.

Al cierre de esta edición se informó que personal de la fiscalía chihuahuense, al mando de César Augusto Peniche, localizó el vehículo Chevrolet Malibú usado por los homicidas.

El automóvil fue asegurado en un domicilio de esta capital, a varios kilómetros de la casa de la corresponsal de La Jornada, revelaron fuentes gubernamentales, pero declinaron dar a conocer más detalles para no afectar la investigación.

El vehículo será sometido a pruebas periciales en busca de huellas dactilares y algún otro indicio que pueda llevar a la identificación del autor material y del cómplice que condujo el automóvil antes, durante y después del ataque.

A Miroslava Breach siempre que le cuestionaban su arrojo reporteril, respondía: ‘‘¡Alguien tiene que decir la verdad!’’

 

Rivera, Solalinde y Arizmendi lamentan los recientes homicidios de periodistas

La Jornada

Rubén Villalpando / Carolina Gómez / Elio Henríquez

27 de marzo de 2017

Durante la misa que ofició ayer en la Catedral Metropolitana, el cardenal Norberto Rivera Carrera pidió por los periodistas asesinados en los días recientes: Miroslava Breach Velducea, corresponsal de La Jornada en Chihuahua; Ricardo Monlui, periodista de Córdoba, Veracruz, y Cecilio Pineda, comunicador de Guerrero.

‘‘Que el señor premie su trabajo en la búsqueda de la verdad’’ y también ‘‘proteja a los comunicadores en nuestro país y se ejerza una verdadera libertad de expresión’’, pidió el también arzobispo primado de México.

Por otra parte, en Ciudad Juárez, Chihuahua, y en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el sacerdote Alejandro Solalinde, en la primera entidad, y el obispo Felipe Arizmendi, en la segunda, lamentaron el asesinato de Miroslava Breach y pidieron se investigue y castigue a los responsables.

En conferencia de prensa, Solalinde pidió un minuto de aplausos en memoria de la comunicadora chihuahuense, a quien calificó de ‘‘gran heroína del periodismo, luchadora por los derechos humanos y valiente amiga’’.

A su vez, el obispo Felipe Arizmendi lamentó profundamente el asesinato de la periodista y pidió se halle a los responsables y ‘‘se les ponga a buen resguardo’’.

Cualquier asesinato, dijo, es lamentable y preocupante, pero ‘‘nos impacta más cuando se trata de una persona de esta importancia, de este servicio’’.

Subrayó que ‘‘más preocupante es todavía que no sea un caso aislado, sino ya son varios en que a periodistas les han quitado la vida y a otros los han amenazado; a todos nos preocupa esta situación’’.

 

Periodistas exigen justicia en Guadalajara y Ciudad Juárez

La Jornada

Juan Carlos G. Partida / Rubén Villalpando

27 de marzo de 2017

Periodistas de Jalisco se manifestaron ayer en el parque Revolución, de Guadalajara, capital del estado, para exigir justicia y garantías para ejercer su oficio, tras los asesinatos de Miroslava Breach Valducea, corresponsal de La Jornada en Chihuahua y colaboradora de El Norte de Ciudad Juárez; Ricardo Monlui Cabrera, director de la publicación digital El Político, en Veracruz, y Cecilio Pineda, reportero policiaco en la región de Tierra Caliente, en Guerrero, cometidos durante el presente mes.

El asesinato de Miroslava Breach Velducea es una puñalada estratégica que dieron por el ejemplar periodismo que ejercía, por su perfil, porque reporteaba violaciones a los derechos humanos, porque reveló alianzas maliciosas entre el sistema político corrompido por la delincuencia organizada, porque hacía eco de la voz de los no escuchados, decía el pronunciamiento leído durante la protesta, que reunió al menos a 50 reporteros, fotorreporteros y camarógrafos.

En Ciudad Juárez, Chihuahua, una treintena de periodistas de esa localidad fronteriza concluyeron de grabar un video en el que cada uno exige a las autoridades el esclarecimiento del homicidio de Breach Velducea, así como garantías para ejercer su labor informativa.

Convocados por José Acosta Salcido, Verónica Palafox y Verónica Primero, más de 30 periodistas de medios como El Diario, Televisa, Canal 44, El Norte, Reuters, La Jornada, Radio Fórmula y Univisión grabaron el video que será compartido en redes sociales.

 

American Curios

La Jornada

David Brooks

27 de marzo de 2017

Los que se atreven a enfrentar la mentira, la corrupción, la impunidad, los abusos y la violencia del poder y sus redes de complicidad siempre son enemigos de los que dependen de la oscuridad para su poder y sus intereses.

El saldo mortífero mundial de los dedicados a revelar verdades a la sociedad asciende a más de mil 234 desde 1992, según las cifras más recientes del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), donde México ocupa el lugar 11 entre los países más mortíferos para periodistas (https://cpj.org/killed/).

Según otro conteo, el de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), 2 mil periodistas han perdido la vida por su trabajo entre 1990 y 2016; México es el tercer país más mortífero para informadores al contabilizar más de 120 asesinatos. Una de las conclusiones recurrentes de nuestros informes es que se registran muchos más asesinatos en situaciones de paz que en países golpeados por la guerra, algo que tiene que ver en gran media con que los periodistas son víctimas de los barones del crimen organizado y de funcionarios corruptos, afirmó Anthony Bellanger, secretario general de la FIP. Subrayó que la impunidad es un agente catalizador de la violencia contra periodistas. (www.ifj.org/fileadmin/documents/ 25_Report_Final_sreads_web.pdf)

Hoy día, reporta el CPJ, existen 259 periodistas encarcelados en el mundo, una cifra sin precedente desde 1990, cuando la organización empezó a registrar ese dato. https://cpj.org/2016/12/a-record-number-of-journalists-are-in-jail-cpj-cen.php

No somos cifras. Tenemos nombre y apellido, por ejemplo, Miroslava Breach.

A veces rehusar ser anónimos es justo lo que nos puede costar mucho, hasta la vida. Más que todo, los que tienen un compromiso con el periodismo de conciencia ante el poder –esa búsqueda constante de notas que sirven a la autodeterminación de los ciudadanos, eso de contar qué nos pasa, de intentar revelar toda mentira– rehúsan quedarse callados o portarse bien. Pero los buenos periodistas (aunque hay algunas excepciones notables, para bien y para mal) nunca desean ser noticia, y, opino yo, casi nunca deben de usar el yo; son las voces de los demás las que cuentan, las que hay que contar, esa voz colectiva ante el poder exclusivo.

En tiempos recientes a los periodistas nos han vuelto noticia, y demasiadas veces en nota roja. Declaran que somos enemigos, a veces nos amenazan, a veces nos encarcelan, a veces nos matan. Y eso no se limita a países como México o Turquía o Irak, sino aquí mismo.

En Estados Unidos el presidente Trump ha declarado a todo periodista que no se subordine a sus mentiras y engaños como enemigo del pueblo. Desde el inicio de su campaña presidencial con sus llamados a sus bases a atacar a los medios no alineados, generó un clima tan peligroso que varios periodistas de algunos de los grandes medios nacionales tuvieron que contratar seguridad privada para acompañarlos a cubrir al candidato. Como presidente no ha dejado de atacar a periodistas, y a sus medios, por nombre y apellido, cada vez que se atreven a criticarlo o publicar información que lo daña. En la retórica, esto supera lo que los periodistas enfrentaron durante la peor época de Richard Nixon en los años 70, o del macartismo en los 50. Esto apenas empieza, y las consecuencias pueden ser peligrosas no sólo para los periodistas, sino para lo que se llama democracia.

El presidente anterior hablaba más bonito y afirmaba que era el campeón de la libertad de expresión y la transparencia, pero en los hechos persiguió a los que se atrevieron a divulgar secretos oficiales al público por los medios. De hecho, Obama promovió más casos –ocho incluido Edward Snowden, el más conocido– según la Ley de Espionaje de 1917 contra filtradores y periodistas que el total (tres) de todos sus antecesores. (Vale recordar que esa ley se aplicó a disidentes de la Primera Guerra Mundial, tanto al líder socialista y candidato presidencial Eugene Debe, quien fue encarcelado, como a inmigrantes alemanes que eran sospechosos sólo por su origen nacional, entre otros).

Un reporte del CPJ en 2013 concluyó que el gobierno de Obama ha sido el más agresivo en control de información en tiempos modernos. El ex editor Leonard Downie, quien encabezó la investigación, escribió que “la guerra de este gobierno contra filtraciones y otros esfuerzos para controlar la información son los más agresivos que he visto desde el gobierno de Nixon, cuando yo era uno de los editores involucrados en la investigación de Watergate por el Washington Post”. Aunque Obama se comprometió a hacer el gobierno más transparente, la editora pública del Times, Margaret Sullivan, afirmó: está resultando ser el gobierno de secretos sin precedente y de ataques sin precedente contra la prensa libre. (https://cpj.org/reports/2013/10/obama-and-the-press-us-leaks-surveillance-post-911.php).

Joel Simon, director ejecutivo del CPJ escribió el mes pasado en el New York Times que los ataques incesantes (de Trump) contra los medios de noticias están dañando la democracia estadunidense. Advirtió que el ataque de Trump contra el uso de fuentes anónimas mina el trabajo de periodistas que reportan notas delicadas en ambientes represivos y peligrosos, desde Irak hasta México, donde la protección de fuentes es asunto de vida o muerte.

Nos tocó ser noticia la semana pasada. Nuestra compañera ya no puede reportar las verdades que descubría ni sumarse con todos en su periódico dedicados a la misión básica de informar al público para que ese público decida actuar o no ante la realidad que vivimos. Ahora a ese público, o sea, a todos nosotros, nos toca responder. Tenemos que decidir si esto que nos duele tanto hoy día sólo se vuelve en una cifra más en esa espantosa lista de inmensa tristeza, o si defendemos de manera colectiva a los que se atreven a ser enemigos. Esta casa, y en buena medida lo que dice ser, o debería ser, democracia en cualquier parte de este planeta, dependen de nuestra respuesta.

 

Miroslava, Corral y el futuro

Milenio Jalisco

Carlos Puig

27 de Marzo 2017

El 20 de febrero de este año, un mes antes de que fuera asesinada, Miroslava Breach Velducea, corresponsal de La Jornada en Chihuahua y colaboradora de El Norte de Ciudad Juárez, publicó un reportaje cuya cabeza decía: “Infiltra el narco gobiernos municipales en Chihuahua”.

Cito de los primeros párrafos: “Por amenazas o complicidad, los cabecillas del narcotráfico en distintas regiones del estado, principalmente las zonas serrana y noroeste, infiltraron a los gobiernos municipales, impusieron directores de seguridad pública, colocaron a su gente en la nómina y decidieron nombramientos en áreas como obras públicas, según un diagnóstico realizado por la Fiscalía General del Estado (FGE) e inteligencia militar.

“Ambas instancias vincularon a 10 directores de seguridad pública con el crimen organizado en los municipios de Ascensión, Batopilas, Chínipas, Coronado, Guazapares, Guerrero, Santa Bárbara, Guadalupe y Calvo, Uruachi y Gran Morelos.

“Según la FGE, de los 67 directores de seguridad pública municipal de Chihuahua —solo Juárez tiene la dependencia a nivel de secretaría— 90 por ciento ya realizaron pruebas de confianza, y los resultados los tiene el Centro Estatal de Control de Confianza. Según datos no oficiales, la mayoría reprobaron”.

Horas después del asesinato, el gobierno de Chihuahua creó un grupo especial para capturar a los asesinos, el fin de semana se difundieron fotografías y videos de quien, presuntamente, fue el brazo ejecutor. El gobernador Corral presume que “se trata de la ejecución de un crimen con propósitos de intimidación y de silenciamiento” y que los culpables vienen de eso que llama la narcopolítica.

Ya veremos si el crimen se resuelve pronto y bien.

Pero bien haría Corral en leer las notas de Miroslava y los propios informes de su fiscalía e inteligencia militar de los que escribió la periodista.

La violencia en Chihuahua se ha destapado.

En enero y febrero de este año ha habido 327 víctimas de homicidio doloso, eso es casi el doble de las víctimas de enero y febrero del año pasado cuando sumaron 171.

La nota de Miroslava de febrero da una pista de por dónde anda el problema.

Eso, también tiene que solucionarlo Corral; si no, otras Miroslavas se agregarán la lista de víctimas.

 

Javier Corral y Miroslava

Sin Embargo

Sanjuana Martínez

27 de Marzo 2017

Esta es la prueba de fuego para Javier Corral, un hombre que llegó al poder gracias a la esperanza y la ilusión de los ciudadanos por un cambio en el quehacer político. Pues bien, llegó la hora que demuestre que ese cambio prometido es verdadero.

Son extrañas las trampas del destino. Jamás pensamos que la vida de una valiente periodista y la del Gobernador del cambio de Chihuahua, iban a estar vinculadas, pero lo están.

El mensaje que dejaron los asesinos de nuestra compañera no deja lugar a dudas. Este crimen horrendo que nos lastima a todos y nos consterna, tiene firma, nombres y apellidos. Y Corral lo sabe.

El mensaje de su verdugo es claro: “Por lengua larga. Siguen allegados al Gobernador y al gober: El 80”. Analicemos este mensaje. Corral dijo en conferencia de prensa que se trata de las “mafias del crimen organizado” y de “la administración anterior”.

Sin embargo, hay que leer bien. El mensaje escrito en una cartulina tiene una palabra clave “siguen”. ¿Qué quiere decir siguen? Que allí en el gobierno de Corral algo anda mal, que allí en la administración del supuesto cambio no se han generado todos los cambios esperados. ¿Quiénes son esos allegados al Gobernador? Queremos nombres y apellidos.

¿Realmente Corral ha erradicado esas “mafias del crimen organizado” a las que se refiere dentro de la administración anterior de César Duarte? ¿O es que siguen infiltrados en las instituciones que él dirige?

Sabemos que no es un trabajo fácil, pero Corral ocupó su cargo hace cinco meses y los cambios que deberían haber sido inmediatos no han llegado. Así de claro. ¿Qué espera para meter a la cárcel a César Duarte Jáquez, su corrupto antecesor? Ya pasaron cinco meses.

Allí está el grueso expediente de sus delitos, allí está la denuncia del modelo de delincuencia organizada creada por el ex Gobernador para saquear Chihuahua, allí esta todo… Entonces, ¿en qué quedamos?…

A Miroslava Breach Velducea, corresponsal del periódico La Jornada y El Norte de Juárez, periodista de larga y reconocida trayectoria, no la mató solo el crimen organizado y sus vínculos con políticos, también la mataron la impunidad y la inacción del estado de derecho. No es un simple asesinato, no es solo un “narcocrimen”, se trata de una ejecución extrajudicial.

Aquí no importa si el autor intelectual, el material y sus cómplices, pertenecen a la anterior administración. Está claro que esa anterior administración corrupta y delincuencial, sigue controlando algunos estamentos de la administración de Javier Corral y esta claro que él no ha sido capaz de sanear su gobierno.

¿Hasta donde está infiltrado el cártel de Juárez? Evidentemente, Carlos Arturo Quintana “El 80”, lo sabe. Él ha sido el gran corruptor de políticos y funcionarios del estado de Chihuahua. Y el mensaje en el lugar del asesinato de Miroslava es una de las líneas de investigación.

Pero las “líneas” de investigación deben incluir también a los cómplices políticos, empresarios, funcionarios y policías de “El 80”. ¿Está seguro Corral que todos esos cómplices no pertenecen a su gobierno? ¿Realmente ha desmontado la red de impunidad que incluye la fiscalía de Chihuahua y su Poder Judicial con 60 jueces bajo consigna y más de 13 magistrados impuestos por el corrupto César Duarte Jáquez?

Las preguntas siguen: ¿Qué pasó con los 250 elementos de la Secretaría de Seguridad que fungían como escoltas de César Duarte, su familia y su gabinete? ¿Por qué ratificó a parte de la red de corrupción de César Duarte particularmente en Desarrollo Rural, Salud y en la Fiscalía? Es público y notorio que muchos elementos de la administración anterior siguen operando en su gobierno.

Javier Corral no puede ni debe mentirnos. Su administración debe marcar un antes y un después. A estas alturas, ese antes y después debería notarse, debería marcar la diferencia. ¿Qué espera entonces para darnos los resultados de la investigación sobre el asesinato de nuestra compañera? ¿Qué espera entonces para desvelar todas las complicidades que involucran inevitablemente a su propio gobierno?

Es evidente que los cambios no puede hacerlos de la noche a la mañana, pero si lleva cinco meses en el cargo y se da tiempo para jugar al golf, también debe dedicarse a “limpiar” su administración desde el primero, hasta el último servidor público.

Los últimos reportajes de Mirsolava incluían denuncias por violaciones a los derechos humanos contra familias de la sierra de Chihuahua donde siguen operando grupos de narcotraficantes identificados con nombre y organización, también escribió asuntos de corrupción gubernamental en municipios y en la administración de César Duarte y sus vínculos con narcotraficantes.

Sus investigaciones recientes estaban destinadas a desvelar toda una operación de lavado de dinero procedente del narcotráfico para la perforación ilícita de pozos de agua y la compara de equipos de alta tecnología para riego por parte de nueve alcaldes de distintos municipios de Chihuahua.

Miroslava no se andaba por las ramas. Era una periodista seria y rigurosa, valiente y directa. Sin ambages, señalaba en La Jornada con nombres y apellidos a los delincuentes. La indignación que inunda nuestro trabajo por los abusos contra grupos vulnerables, le hizo exhibir la podredumbre que rodea las instituciones del gobierno de Chihuahua y sus vínculos con el narcotráfico.

Miroslava arriesgó su vida, porque en este país decir la verdad se paga con la muerte. Carmen Lira, extraordinaria directora de La Jornada, siempre nos ha cuidado con amorosa dedicación y nos insiste: “No se arriesguen”, “tengan cuidado”, “piensen en sus hijos”, “ningún reportaje vale la vida de uno de ustedes”… Y Miros así lo hizo, se cuidaba, tomaba sus precauciones, pero sin perder su ojo critico e independiente que irremediablemente le llevaron a publicar la verdad.

Denunció el asesinato de familias completas y el desplazamiento forzado de miles de campesinos e indígenas de la sierra Tarahumara, en los límites con Sonora y Sinaloa.

Señaló a la banda de “Los Salazares” comandada por Crispín Salazar Zamorano que opera en la sierra y el territorio que controla en San Rafael, Bachichivo, Guazaparez, Temoris, Chínipas, Milpillas, La Lobera, Las Chicanas y El Huhicochi cerca de Álamos, Sonora.

Miroslava denunció la nueva geografía del terror que domina el estado gobernado por Javier Corral, un estado que no es más que un narcoestado, un estado aún dominado por el narco y la narcopolítica donde en 12 de los 22 municipios serranos se cometieron mil 442 asesinatos entre 2005-2010, una cifra que aumentó a mil 700 de 2011 a 2015.

Miroslava ejercía el mejor periodismo, ese que se compromete con la verdad, ese que ensucia los zapatos y que exige ir al lugar de los hechos, ese periodismo que toca el pulso de la gente y que le da voz a los sin voz.

Miroslava no ejercía el periodismo de escritorio tan común en esta época. Se negaba a reproducir la versión oficial porque su independencia y profesionalidad le impedían quedarse con el mensaje de los poderes fácticos, incluido el poder del narcotráfico.

Su periodismo de investigación era un referente. Contrastaba, indagaba, proporcionaba datos duros, testimonios, fotografías que sustentaban sus textos. Fue así como denunció como el crimen organizado impuso candidato a ediles en Chihuahua. Y lo dijo claramente: el crimen organizado infiltró las listas de el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Acción Nacional (PAN) al que pertenece César Duarte.

En sus reportajes reveló que en Bachíniva, en el noroeste del estado, pistoleros de Arturo Quintana “El 80” impusieron a la candidata del PRI, Silvia Mariscal Estada, suegra del líder criminal que controla desde hace seis años esa zona de Chihuahua. Y que el mismo capo patrocinó la candidatura de Ramón Alonso Enríquez Mendoza.

La lista de los narcopolíticos sigue. Miroslava publicó que Juan Miguel Salazar Ochoa del PRI era el candidato en Chínipas, hijo de Joel Salazar Zamorano y sobrino del capo Crispín Slazar Zamorano, heredero del control del grupo criminal “Los Salazares”.

Miroslava se adelantó a sus asesinos. Allí está la información Gobernador Javier Corral, allí está identificado con nombres y apellidos las líneas de investigación, allí está todo. ¿Qué más quiere? ¿Por qué aún no ha detenido a los autores intelectuales y al pistolero que asesinó cruelmente a nuestra compañera?

Con un nudo en la garganta exigimos justicia Gobernador Corral. Se lo exigimos llorando de rabia, impotencia, indignación y profundo dolor por este terrible asesinato. A Miros le han arrebatado la vida por informar la verdad. No caben cortapisas. Ella nunca las tuvo. No caben medias tintas, ni medias verdades. No cabe la espera indefinida. Ella merece a cambio la verdad de las balas que cegaron su vida.

Miros, compañera: veo tu sonrisa, tu alegría, tu amor de madre; leo tus textos llenos de una indestructible vocación periodística, tu entrega a la verdad y solo puedo decirte que el mejor homenaje que podemos hacerte es negarnos al silencio, a la simulación, a la censura, a la impunidad. El mejor tributo que podemos hacerte es seguir trabajando en aras de la verdad, comprometidos con cambiar la ominosa realidad de nuestro país. Seguiremos tu valioso ejemplo. Tu memoria, tu legado, tu vida, será honrada en cada uno de los periodistas libres de México.

 

¡Muera la libertad de expresión!

Homo Zapping

Jorge Meléndez Preciado

27 de marzo de 2017

Este mes han sido asesinados tres informadores: Cecilio Pineda (Guerrero), Ricardo Monlui (Veracruz) y Miroslava Breach (Chihuahua). Fuera de exigir justicia por muy diversos organismos, incluido el ineficaz Senado, nada se hace para investigar, tratar de atrapar a los criminales y castigar con todo el rigor de la ley- señora que parece inexistente- a los responsables.

Van 30 compañeros abatidos en el gobierno de Enrique Peña Nieto, quien dijo en su campaña electoral que sanearía en todos sentidos sus relaciones con los medios y lo único que ha hecho es favorecer al oligopolio mediático, “halagar” a sus consentidos, difamar a sus enemigos a través de los medios e ignorar las protestas de los comunicadores.

Un simple dato es relevante: el mecanismo de defensa de los periodistas no tiene presupuesto para sus tareas, aunque hay burócratas que cobran simulando acciones.

Eso sería lo de menos, pero lo relevante es que no hay un individuo sancionado por los homicidios a tecleadores, y cuando sentencian a alguien todo es un montaje porque no hay la certeza de que el asesino haya actuado solo y sea realmente el culpable, como es el caso de Rubén Espinoza.

Javier Corral, el gobernador de Chihuahua, dijo que ahora sí atraparán a los que ultimaron a la combativa Miroslava, quien había señalado en sus investigaciones que los narcotraficantes invadieron las tierras de los indígenas raramuris y hacían de las suyas en la sierra de aquella entidad. Esperamos que vaya hasta el fondo. Pero también que acepte, como prometió, un organismo ciudadano y de periodistas que siga y aporte datos en las indagaciones.

Cuando mataron a Manuel Buendía se hizo un comité en donde estaban varios compañeros, entre ellos Miguel Ángel Granados Chapa, el cual logró que fuera a la cárcel José Antonio Zorrilla Pérez. Es tiempo de hacer lo mismo no sólo en el caso de Miroslava sino en todos los pendientes.

¿Aceptarán PGR, Gobernación y las otras autoridades?

Basta ya de evitar que la libertad de información sea suprimida a balazos.

 

“Avances importantes” en indagatoria sobre asesinato de Miroslava Breach: Javier Corral

Homo Zapping

Rubén Villalpando / La Jornada

27 de marzo de 2017

Ciudad Juárez, Chih. La línea de investigación de que a Miroslava Breach Velducea, corresponsal de La Jornada y colaboradora de El Norte de Juárez, la mataron por lo que escribía, se robusteció, afirmó el gobernador de esta entidad, Javier Corral Jurado.

En rueda de prensa, anunció “avances importantes en la indagatoria, logrados ayer”. Hay indicios, “que confirmé de manera personal, pero se está en un punto de la investigación que resulta inconveniente hacer pública por las actuaciones que se realizaron.”

Afirmó: “Tenemos que ser responsables y no dar detalles de los avances logrados”. Sostuvo que se obtuvieron evidencias suficientes que permiten engrosar la primera línea de investigación que se planteó y que está relacionada con la actuación de los grupos de la delincuencia organizada.

Corral Jurado señaló que se hace “una investigación con responsabilidad” y se tiene la plena seguridad de que capturarán a los responsables. En su “momento difundiremos los datos que no afecten el curso de las indagatorias”, prometió.

Gobierno federal, gran ausente en combate a la inseguridad

El gobierno Federal es el gran ausente en el combate a la inseguridad en el estado de Chihuahua, a pesar de que más de 75 por ciento de los homicidios registrados aquí son del orden federal, informó Javier Corral Jurado, gobernador de la entidad.

Ilustró: “un ejemplo es que la Procuraduría General de la República no cuenta con ninguna carpeta de investigación en contra del crimen organizado, además que es un problema que ha rebasado al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong”, a quien le pidió que reconozca que 75 por ciento de los crímenes en Chihuahua son por asuntos que competen al gobierno federal, como el caso de la venta de drogas y armas.

Dijo que el gobierno Federal actúa en función del proceso electoral de este año y del 2018, cuando se llevarán a cabo elecciones presidenciales. Actúa, dijo, de manera política “descalificando” a los estados.

“Lo verdaderamente paradójico y absurdo es que prácticamente la totalidad de los objetivos señalados en la estrategia nacional para su captura en Chihuahua, carece de una carpeta de investigación en la Procuraduría General de la República y es la Fiscalía General del Estado la que ha tenido que integrar algunas de esas carpetas”, sostuvo Corral Jurado.

 

Falta unión entre periodistas y protección del Estado: Dresser en Mesa Política

Aristegui Noticias

27 de marzo 2017

La politóloga Denise Dresser, quien participó en la marcha del fin de semana para exigir justicia por los periodistas asesinados, indicó que “fue muy conmovedor y a la vez muy frustrante”.

En la Mesa Política de Aristegui en vivo, lamentó que “parecería que en México ser periodista que cubre el crimen es vivir en peligro de muerte”, además de que se encuentra “siempre ante la posibilidad de ser amordazado”.

“La violencia contra periodistas en México proviene de fuentes distintas: no sólo es el crimen organizado, también es el Estado”, como ha documentado la organización Artículo 19.

“En vez de proteger a los periodistas, el Estado les da un manotazo”, señaló.

Mientras que la Fiscalía Especial para delitos contra la libertad de expresión se ha vuelto una “figura decorativa”, el Mecanismo de Protección a Periodistas es “una farsa”, consideró. Además, de este último en 2017 “su presupuesto es cero”.

Dresser reconoció también la “ausencia de solidaridad del gremio”, ya que en la manifestación del fin de semana “debieron de haber estado la mayor parte de los periodistas de la Ciudad de México”.

Por lo que de un lado ve un “ominoso silencio del gobierno”, pero del otro también “de muchos colegas a quienes yo invitaría a estar presentes”:

De seguir de esta manera, “el Estado va a seguir haciendo lo que ha estado haciendo: exactamente nada”.

Criticó el “silencio de Los Pinos sobre el asesinato de Miroslava”, pues al parecer “no tiene tiempo para proteger a periodistas ni honrarlos”.

Sobre el gobernador de Chiahuahua, Javier Corral, comentó que “heredó un estado saqueado, infiltrado, al cual el gobierno federal no quiere apoyar”. Expuso que el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, “se ha rehusado a recibirlo, no le da cita, pero lo golpea en la prensa y aprovecha la coyuntura”.

Al respecto, el académico Sergio Aguayo, consideró que los periodistas “no tenemos quién nos proteja”.

“Si el mecanismo se decidiera a ejercer sus facultades, tendríamos una coordinación mucho mayor que permitiría una mejor defensa de los periodistas que hemos sido amenazados”, aseveró.

Recordó cómo han aumentado las agresiones digitales y las campañas de desprestigio contra periodistas, sin que el gobierno realice las investigaciones correspondientes.

En el fondo, “tenemos dependencias autolimitadas, timoratas, pusilánimes”.

Necesitamos que las instituciones trabajen mejor, pero también que en el gremio nos unamos.

Sin embargo, el “gobierno federal está más preocupado por mantenerse en el poder que por gobernar para todos los mexicanos”.

“Cuando se quejan de que perdieron el control (de Chihuahu) deberían hacer un mínimo de autocrítica”, sostuvo.

Por su parte, el historiador Lorenzo Meyer, detalló que “ha habido, hay y seguirá habiendo presiones de los gobiernos sobre los medios”.

No obstante, dijo que es “más complicado que el que no quiera cumplir con su obligación primordial, la esencia del gobierno: protección de la vida y los bienes ciudadanos”.

Para Meyer “cuando al gobierno le molestan los medios hacen… silenciarlo al menos por un tiempo”, mientras que el crimen organizado decide agredir o matar a reporteros.

Respecto a Corral, dijo que “este es un golpe que él tiene la obligación de hacerle frente, esclareciéndolo”.