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Columna RUTA 66
Autor
: Diego Beas
Grupo Reforma 6 de julio de 2011

Hace unos días se dieron a conocer los ganadores del Knight News Challenge 2011, un premio auspiciado por la Fundación Knight que galardona la innovación en medios de comunicación. Marca, como ningún otro, la discusión sobre qué se está haciendo y hacia dónde se dirigen los cambios en el nuevo ecosistema de la información.

Los resultados de esta edición son importantes porque consolidan una tendencia que tímidamente se venía asomando desde hacía ya algunos años y ahora se impone como una realidad que cualquier medio con sentido de futuro tendrá que enfrentar. Me refiero a lo que se conoce como “data journalism” -a falta de mejor traducción lo dejaría por ahora en periodismo de datos-. Una nueva forma de leer la realidad que se basa sobre todo en…datos.En la lectura de un interminable torrente de información generado desde los millares de sensores ambientales que ahora están regados por las ciudades hasta las montañas de información y estadísticas que producen las administraciones públicas. Una lectura de difícil digestión que hace casi imposible su interpretación. Cambia, todo cambia.

Gracias al avance de las tecnologías de la información comienzan a surgir formas de leer e interpretar estos datos que, entre otras cosas, están revolucionando el periodismo. Están, más en concreto, añadiendo un data layer -capa de datos- a las informaciones. Es decir, entre el periodista -que fabrica las historias- y los sujetos de las informaciones, está surgiendo una nueva capa intermedia que le añade volumen y, sobre todo, certeza a lo que se cuenta. La transparencia, ahora se dice, es la nueva objetividad.

Según Eric Schmidt, ex consejero delegado de Google, hoy día la humanidad genera cinco exabytes de información cada dos días. El mismo volumen que se creó desde el comienzo de la civilización hasta 2003. Cuidado con la forma en la que se interpreta el dato: no quiere decir que en dos días se genera la misma cantidad de conocimiento; pero sí que estamos generando más datos que nunca. El reto ahora es darles sentido.

Y es aquí donde la última edición del Knight News Challenge viene a cuento. Los principales proyectos premiados intentan atajar precisamente ese reto. Desde diferentes perspectivas y necesidades informativas la mayoría asume que la siguiente gran ola de innovación en el periodismo viene impulsada por los datos.

Open Knowledge Foundation, por ejemplo, es una organización en Reino Unido que tiene uno de los proyectos sobre gasto público más interesantes que he conocido. Su herramienta, Spending Stories -una de las ganadoras-, pone en contexto y explica el gasto público de los gobiernos. Desde pequeños condados en la campiña inglesa hasta los presupuestos del Gobierno nacional. Los desglosa, visualiza y permite que periodistas tradicionales encuentren información en datos a los que antes hubiera sido posible llegar.

The Open Laboratory, otro ganador, busca nuevas formas de recolectar información geográfica vía “crowdsourcing” (la suma de muchos esfuerzos individuales) para crear mapas más precisos que respondan a necesidades concretas.

En 2010, días después del vertido de petróleo en el Golfo de México por parte de BP, la organización creó una plataforma para identificar en tiempo real las zonas más afectadas y pronosticar el sentido de las mareas. Ahora la organización se plantea exportar el modelo a nuevos ámbitos.

U Overview, el que personalmente me interesa más. Un intento por darle una fuerte sacudida al agónico mundo de las redacciones. Una herramienta que mira más allá del estrecho mundillo habitual con el que trabajan la mayor parte de los periodistas -agencias de prensa, teletipos, las mismas y cansinas fuentes-. Los cauces de la información se han ensanchado enormemente; la mayoría de los periódicos simplemente no consiguen reflejarlo. Overview busca darle solución al problema. Embeber información de múltiples y muy variadas fuentes y establecer relaciones en datos publicados por gobiernos, organizaciones y la propia ciudadanía. Crear, en otras palabras, métodos para analizar rápidamente grandes volúmenes de información y relacionarla con datos contenidos en miles -incluso millones- de documentos.

La innovación periodística, en suma, se desplaza: de las complacientes redacciones a nuevos y sofisticados laboratorios de información. El impulso, nuevamente, viene de la nada complaciente cultura de Silicon Valley. Si los medios tradicionales no espabilan, desaparecerán.

www.diegobeas.com
Twitter: @diegobeas

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